Carletto está de moda, cosas de ganar la Décima, pero: ¿es suyo todo el mérito?
En estas entradas quiero hacer un repaso a los momentos clave que creo han llevado al Real Madrid a ganar la Champions.
Creo que el éxito tiene un génesis, un momento que hace que empieces a conseguir un objetivo aunque este esté muy lejos. Deco, cuando estaba en el Barça y tras ganar la Champions League de 2006 en Paris, dijo que empezaron a ganar la Champions tras la cruel eliminación a manos del Chelsea de Mourinho por 4-2 la temporada anterior.
En el caso del Madrid creo pasó algo parecido, aunque han tenido que esperar bastante más que el Barça en el que jugó Deco. Sin embargo, del mismo modo que ese Barça, el Madrid empezó a gestar la Décima con una derrota y con un nombre propio: el 5-0 en el Camp Nou y José Mourinho.
El desastre del Camp Nou:
Cabe recordar que el Real Madrid de José Mourinho llegó como líder de la Liga al Camp Nou practicando un fútbol atractivo. Muy diferente al de los anteriores equipos de Mou. El entrenador portugués había construido equipos defensivos porque nunca había tenido plantillas de tanta calidad. En el Madrid, en cambio, podía establecer un sistema más combinativo y ofensivo. Era la gran prueba de Mou ponerlo en práctica contra el Barça de Pep Guardiola, el equipo que mejor jugaba en el mundo. Y para ello Mou cometió el error de intentar jugarle al Barça como el Barça.
Empecemos con el sistema defensivo que planteó Mourinho esa noche:
Ante la salida de balón del Barça el Madrid formaba 3 líneas de defensa en bloque medio. La primera línea realizaba una presión contemplativa sobre los defensas del Barça y la segunda realizaba las coberturas de la primera. El problema del planteamiento fue la distancia entre las líneas. Como se puede ver en la imagen, el Barça tenía pasillos interiores entre cada línea y la defensa tan adelantada dejaba mucho espacio para pases en profundidad que tan bien aprovechó David Villa. El objetivo de una defensa tan adelantada, supongo, era para facilitar la persecución de los centrales a Leo Messi. El resultado, en cambio, fue desastroso: multitud de espacios entre líneas para los jugadores del Barça que con espacio para tocar eran mortales.
El Madrid era un equipo dividido defensivamente. La primera línea de presión era superada con facilidad y, además, no recuperaban la posición, permitiendo así multitud de posibilidades de pase para los blaugranas. Como se ve en la imagen, prácticamente se trataba de un 6 contra 2 en el centro del campo. Superioridad total en el centro y mucho espacio entre la defensa y la portería. Esto contra el Barça de Pep prácticamente se podría hablar de suicidio. Mou insistió en jugar de tú a tú y no cambió en todo el partido.
Otro error más del equipo blanco: acumulación de jugadores en la banda. El Barça utiliza a los laterales para dar profundidad y permitir más espacios por dentro. En la imagen se puede ver como hay hasta 4 jugadores alrededor del balón liberando todo el juego interior del Barça. También puede verse como un extremo (Pedro) fija a los centrales del Madrid para liberar a Leo Messi, que con espacios en la creación destrozó al Madrid.
El Barça ahogó defensivamente al Madrid con una gran presión adelantada impidiendo las posibles contras del equipo blanco. El Madrid era un coladero en el centro del campo y no tenía salidas. Mou aún no se había decantado por jugar al contraataque y el Barça aprovechó muy bien las dificultades de salida en corto del Madrid.
En definitiva, un Real Madrid roto y desorganizado defensivamente, que le dio todas las facilidades a un Barça que le pasó por encima.
José Mourinho tomó nota de este partido, y nunca más volvió a jugarle al Barça del mismo modo. Optó por defender y salir a la contra, un cambio que llevó al Madrid a perfeccionar el arte del contraataque hasta llevarlo a la excelencia. Sin duda el desastre del Camp Nou fue un ejemplo de todo lo que el Real Madrid no tenía que hacer para ser campeón, y Mou lo aprovechó.
El desastre de Dortmund:
El Madrid de Mourinho jugó un total de 3 semifinales de la Champions. La primera, contra el Barça, peleó contra un equipo perfectamente construido y con las ideas muy claras. La segunda, contra el Bayern, perdonó arriba y los penaltis decidieron. La tercera, y que se suponía que era la buena, con un equipo sólido y con las ideas claras, fue la peor. Un desastre.
El Madrid cometió un gran error aquella noche y fue no cambiar la manera de jugar contra un rival menor. Tal vez fue el miedo a perder, o un respeto enorme hacia al rival, pero el Madrid no salió a dominar el partido en Dortmund.
El Madrid había aprendido del Camp Nou hacia unos años que la defensa adelantada no le servía. Ahora defendía más atrás y vigilando mucho los espacios. En la imagen se ve como la zaga merengue defiende con casi todo el equipo dentro del área. El error fue entregar el centro del campo al Borrussia y permitirles llegar cerca del área con facilidad. Contra el Barça resultaba muy eficaz dejar que los blaugrana llegasen hasta esa zona y chocasen contra el muro blanco sin provocar peligro. Sin embargo, el Borrussia tenía un gran potencial por alto y lo aprovecharon muy bien.
Mourinho sabía que el Borrussia utilizaba mucho los centros al área y, erróneamente, buscó reforzar esa zona con muchos jugadores para evitar los centros. Lo malo fue que al reforzar las bandas liberó el centro y, sobretodo, a Lewandowski que se comió a los centrales por alto. Es un error que cometió en el Camp Nou y que repitió aquí: en el Camp Nou reforzó la banda y liberó el juego combinativo blaugrana en el centro y en Dortmund, reforzó la banda y dio libertad a Lewandowski para moverse entre los centrales. En la imagen se ve muy bien, hasta 5 jugadores del Madrid pasaba el balón por encima cuando el lateral alemán centraba y hasta 3 jugadores del Dortmund podían rematar fácilmente.
La imagen de arriba es otro ejemplo más de lo que digo: hasta 5 jugadores de nuevo para evitar un centro. Y dos jugadores para cubrir al punta, un central y un lateral, ni siquiera los dos centrales. Tres de los goles del Borrussia llegaron tras centros al área en busca de Lewandowski (el 4° fue de penalty).
Dortmund significó el final de Mourinho en el Real Madrid. Sin embargo, dejó dos cosas que serían vitales para marcar la diferencia la temporada siguiente: el contraataque y la defensa en bloque bajo cerca del área.








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