domingo, 1 de junio de 2014

La presión defensiva en F-7 (Alevín A Viaró)

En muchas ocasiones he oido a mucha gente hablar de lo bien que ataca un equipo o de lo bien que defiende. Sin embargo, pocas veces se habla de cómo ataca un equipo y cómo defiende más allá de los básicos resúmenes de: "juegan a la contra" o "juegan al toque".

Son resúmenes muy válidos pero que no reflejan el trabajo que hay detrás de un equipo. En el caso del Atlético de Madrid, por ejemplo, es cierto que acumulan muchos jugadores arriba para robar el balón rápidamente y generar ocasiones pero el  hecho de acumular no es sinónimo de éxito en la presión. Una presión como la del Atlético mal gestionada podría crear desequilibrios defensivos muy grandes o como popularmente se diría: "ser un coladero". Por lo tanto, tiene un mérito enorme organizar una presión tan arriba como la que hace el Atleti y que no existan desequilibrios.

El Atleti ha hecho de la presión defensiva un arma que puede dar victorias pero no es un concepto nuevo. El Barça de Pep Guardiola realizó una de las mejores presiones arriba que seguramente se han visto. Sin embargo, algo tan "sucio" como una buena presión quedó escondida detrás de la habilidad con el balón de los jugadores del Barça. Está claro que era más bonito hacer referencia al toque como la clave del éxito que no a la presión. Eso no quita que fuera un concepto vital, ya que en su presentación como nuevo entrenador del Barça el "Tata" Martino no habló de recuperar la velocidad en los pases, sino de recuperar "la presión de antes". El Atleti de Simeone, en cambio, no destaca ni por nombres ni por calidad individual de sus jugadores, de ahí que la gente dé más valor ahora a una buena presión defensiva.

Dicho esto quiero hablar de la presión en el fútbol 7. Un campo más pequeño, con menos espacios, que permite llegar a portería mucho más rápido y en el que robar el balón en según que zona del campo puede ser mortal para el rival. 

Además de la posibilidades ofensivas que ofrece una buena presión en el F-7 creo que sirve como estímulo motivador para los jugadores. El hecho de darles un objetivo, una misión especial, hace que se involucren mucho más. Al remarcar la importancia de su papel individual y de los daños que pueden generar al equipo de no cumplirlo correctamente creas en los jugadores un sentimiento de solidaridad con los demás. En definitiva, es un concepto que une a los jugadores.

Esta temporada he tenido el placer de entrenar a chicos de doce años. Al principio solo sabían entrar sin  ningún orden al jugador que tenían más cerca. Lo que nos provocó bastantes problemas. De ahí que mi primera misión defensiva como entrenador fuese la de enseñarles a aguantar la posición, ha realizar una presión contemplativa en bloque. Me llevé una gran sorpresa cuando vi que el hecho de juntarse en línea y esperar al rival, teniendo un objetivo común, aumentó el sentimiento de equipo del que he hablado antes.

Una vez aprendieron la presión contemplativa aposté por una presión directa en algunas zonas del campo. Os muestro el sistema de presión que realizamos para que lo entendáis mejor.



Dividimos el sistema de presión en dos situaciones: la presión en campo contrario y en campo propio.

En campo contrario marcamos a los laterales rivales como objetivos de presión directa además del delantero centro. El objetivo era generar situaciones de 3 contra 1 para recuperar el balón y generar peligro y, en caso de no robar, provocar un mal pase y que no tuvieran continuidad. Preferí presionar a los laterales por  su limitación de opciones, ya que tienen la línea de banda que les impide el movimiento hacia un lado. Presionar al delantero era clave para que no tuvieran profundidad ni salidas.

Para que el balón llegara a los dos laterales o al delantero establecimos dos líneas de presión contemplativa. Para el central y los medios. El objetivo era aguantar la posición y provocar el pase a las zonas de presión directa.

En nuestro campo, lo mismo pero generando situaciones de 2 contra 1 esta vez, liberando a nuestro punta de la presión para tener una referencia de pase en caso de robo. Dejamos una zona vacía para evitar peligro de chutes desde lejos.

En definitiva, un sistema de presión sencillo que nos ayudó a generar mucho peligro en la fase de creación de los rivales y que generó un sentimiento de entrega individual que unió mucho al equipo.


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